Conducir en primavera: recomendaciones para alérgicos al polen

Conducir en primavera: recomendaciones para alérgicos al polen

La llegada de la primavera se asocia comúnmente con un periodo de alegría: dejamos atrás el frío invierno y los días se hacen más largos y el tiempo mejora exponencialmente. Pero hay un grupo de personas para los que la llegada de esta florida estación no es tan buena noticia: los alérgicos al polen. Estornudos, irritación en los ojos, mucosidad, picor de nariz…, son algunos de los molestos síntomas que acompañarán durante varios meses a un grupo de conductores cada vez más numeroso. Y, por si no lo has notado, son situaciones que pueden alterar de manera significativa el comportamiento al volante. Es por ello que hay que tomar una serie de medidas que, en caso de sufrir estas alteraciones, nos permitan conducir de la manera más segura posible. Por propio sentido común, quien padezca alergia al polen, debería conducir con las ventanillas del vehículo cerradas. Se trata de la manera más efectiva de minimizar la exposición al ambiente. Por supuesto que, para ello, ayuda tener aire acondicionado en el coche. Otra medida muy importante es conservar en buenas condiciones el filtro del habitáculo. Su función es mantener el aire interior del vehículo lo más limpio posible, reteniendo las partículas en suspensión que se encuentran en el aire. Son eficaces tanto para el polen como para el humo de los tubos de escape, cenizas y otros elementos volátiles. Y aunque la mayoría de los fabricantes recomiendan cambiarlo aproximadamente cada 15.000 kilómetros, no es mala idea hacerlo al principio de cada primavera. Por último, suele ser habitual tomar medicamentos para paliar los síntomas de la alergia, del tipo antihistamínicos. Es importante leer el prospecto que los acompaña porque muchos de ellos producen somnolencia, con el consecuente peligro que ello puede suponer, especialmente si tenemos que conducir durante un largo período de...

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Recomendaciones frente a un atasco

Recomendaciones frente a un atasco

Con la llegada del mal tiempo, es más habitual que nos encontremos con los temidos atascos en la carretera. Los días de lluvia incrementan de manera evidente los accidentes y estos producen los atascos. Lo ideal sería poder huir de ellos (los navegadores e incluso la información radiofónica pueden ser una buena ayuda) pero cuando ya no hay remedio, es importante seguir una serie de consejos que nos harán más llevadera esta procesión. La primera recomendación es evitar caer en la tentación de cambiar de carril. Siempre vamos a tener la sensación de que el nuestro es el que menos avanza, pero se trata en la mayoría de los casos, de una percepción errónea. Además, estos cambios lo que provocan es una mayor ralentización general y un mayor estrés. Permanecer en el mismo carril nos ayudará (dentro de lo posible) a mantener una conducción mucho más relajada. También es importante mantener la distancia de seguridad. Respetarla en un atasco, cosa que pocas veces se hace, evitaría la gran cantidad de pequeños impactos que se producen por este motivo. Los cambios imprevisibles, tan de repente se avanza como se detienen los coches, hace imprescindible estar lo más alerta posible. En un atasco, además de nuestra paciencia, el mayor afectado es el embrague. Por tanto, es mejor pisarlo lo menos posible y mantener la palanca en punto muerto. Así lo haremos sufrir menos y prevendremos posible roturas o averías similares. El atasco nos hace olvidar también la importancia de señalizar las maniobras. Ya sea por la errónea sensación de que no es necesario, o porque no queremos dar pistas a los demás conductores, prescindimos en ocasiones de una acción que es fundamental y obligatoria cuando nos encontramos frente al volante. Por último, cuando estemos en un atasco hay tres consejos que debemos poner en práctica: paciencia, paciencia y...

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Cómo aparcamos los españoles

Cómo aparcamos los españoles

Tantas horas de autoescuela, tanta práctica pa ná. Casi un tercio de los conductores dicen que no saben aparcar. Ahora nos explicamos cómo se ha desarrollado tanto la tecnología en lo que asistencia de parking se refiere. De hecho, los nuevos modelos de coche, casi aparcan solos. La noticia es el resultado de un estudio de la compañía Direct Seguros y que se ha publicado durante estos días. Imaginamos que su interés estaría centrado en los roces y pequeñas abolladuras que pueden producirse durante las maniobras de estacionamiento. Lo cierto es que hay datos que ponen los pelos de punta, por lo menos al que ya tiene el coche aparcado. Y es que uno de cada diez de los conductores consultado, confiesa que su sistema de aparcamiento es de oído. Por comunidades autónomas, son los valencianos los que más usan esta tecnología (un 20%) frente a los gallegos que apenas llegan a un 4%. Y por sexos, son más los hombres que lo hacen que las mujeres. El estudio también aporta otros datos que ya todos intuíamos. Por ejemplo, que las ciudades en las que es más difícil aparcar son Madrid y Barcelona (será, imaginamos, por la cantidad que coches que tienen) y que es una mayoría los que prefieren aparcar en batería. En concreto, el 33% de los encuestados se sienten más cómodos estacionando su vehículo en batería, frente al 29% que lo prefieren hacer en línea. Castilla y León, es la comunidad autónoma en la que más se utiliza el sistema de batería. En cuanto a manías, un 12% de los conductores dice sentirse más a gusto realizando las maniobras de aparcamiento girando la cabeza, en lugar de utilizar para ello los espejos retrovisores. Sea como sea tu forma de aparcar, te recordamos una serie de medidas a tener en cuenta: Si aparcas en línea, utiliza el intermitente para avisar de la maniobra, alinea el eje trasero con la parte delantera del vehículo aparcado, gira el volante a la derecha y da marcha atrás hasta que el retrovisor izquierdo apunte al medio del vehículo trasero y, por último, gira el volante al sentido contrario y sigue retrocediendo. Si aparcas en batería, arranca la maniobra con tu parachoques en línea con el vehículo estacionado, inicia la marcha atrás con el volante girado hacia el lado al que vas a aparcar, comprueba en el retrovisor derecho que la rueda no contacta con el faro del coche aparcado y, vigilando el espejo izquierdo, sigue marcha atrás. Aparcar no es difícil. Hay que hacerlo despacio y mirando los retrovisores. Todo es cuestión de...

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