Las multas más habituales en verano

Las multas más habituales en verano

Sólo la Dirección General de Tráfico, sin contar los Ayuntamientos, pone de media unas 10.000 multas al día en todo el territorio nacional. Muchas infracciones y mucho dinero para las arcas del estado. La campaña de verano del año pasado se saldó con 225 fallecidos en más de ocho millones de desplazamientos. Y parece que este año la DGT quiere bajar esas cifras a base de concienciar nuestro bolsillo. A continuación, te presentamos las cinco infracciones que más se cometen. Exceso de velocidad Era de esperar. ¿Sabes que casi el 40% de los conductores circula superando la velocidad en los diferentes tipos de vías? Correr demasiado mata. Y también resulta perjudicial para nuestra economía ya que las multas pueden llegar a los 600 euros y la pérdida de puntos del carnet a seis.   El uso del teléfono móvil Un clásico moderno que produce muchos accidentes y que puede llevar a un desenlace fatal. La pena es de 200 euros y 3 puntos del carnet. La mejor alternativa es usar el manos libres o, mejor aún, esperar a detenernos en un lugar adecuado para coger la llamada.   Conducir descalzo, con chanclas o sin camiseta No se trata de cumplir con el protocolo o la etiqueta. Los pies pueden ver limitados sus movimientos y llevar el torso desnudo puede producirnos rozaduras o quemaduras con el cinturón de seguridad. La pena, de nuevo son 200 euros y 3 puntos menos en el carnet.   Consumir alcohol y/o drogas Lamentablemente, el otro gran clásico del verano. En apenas una semana de junio casi 2.300 conductores fueron sancionados por esta razón. Las multan se mueven entre los 500 y los 1.000 euros y los 4 a 6 puntos del carnet   Falta de mantenimiento del coche ITV caducada, neumáticos o luces en mal estado, pueden provocar un accidente. Y la multa puede llegar a 200...

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Si estás enfadado no conduzcas

Si estás enfadado no conduzcas

Ya sabíamos que las distracciones al volante, como utilizar el teléfono móvil, suponen un aumento en el riesgo de sufrir un accidente. Pero ahora, un estudio del Instituto de Transporte de Virginia Tech (EE.UU.) ha identificado que conducir enfadado multiplica por diez el riesgo de una colisión. Por su parte, superar el límite de velocidad eleva aproximadamente trece veces el peligro de sufrir un incidente.   Aunque el estudio se ha llevado a cabo en Estados Unidos, con datos recogidos de más de 1.600 incidentes, los datos son extrapolables a otros países, como el nuestro. Y es que, parece que el mal humor, se produzca donde se produzca, no ayuda a tener las ideas claras delante del volante.   Ya sabíamos que los enojos producen una serie de consecuencias negativas para la salud: dolores de cabeza, contracciones musculares, gastritis, aumento de la presión arterial e, incluso, un aumento en el riesgo de padecer un ataque cerebral. A todos estos inconvenientes se les suma el peligro en la carretera.   Llorar, estar triste o con agitación emocional también provocan el mismo efecto que estar enfadado. Curiosamente, también se ha comprobado que interactuar con un niño que va en el asiento trasero puede tener un efecto protector. Quizás, la responsabilidad hace que se nos disparen las alertas.   Otras conductas que también podríamos calificar de riesgo, como aplicarse maquillaje durante la conducción o pegarse al vehículo que va delante han demostrado, siempre según este estudio, que no tienen consecuencias directas en los accidentes (analizados).   Lo cierto que la nueva hornada de vehículos que aparecen en el mercado vienen equipado con pantallas táctiles interactivas, ya sea para el uso del GPS, del equipo de música o de otros sistemas. La atención del conductor debe desviarse de la carretera para poder accionarlos y eso puede suponer que, como con los cabreos, aumenten los riesgos de accidente....

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Lo que nos molesta de los otros (conductores)

Lo que nos molesta de los otros (conductores)

Cuando nos encontramos frente al volante estamos expuestos a los devaneos del resto de conductores. Y si bien es cierto que en general somos respetuosos tanto con el reglamente de tráfico como con el resto de vehículos, hay una serie de maniobras y actitudes muy molestas, susceptibles de sanción y que pueden llegar a provocar accidentes. Casualmente todas ellas tienen que ver con cierto egoísmo frente a los demás.   No usar los intermitentes Un gesto que sirve para avisar con antelación al resto de los conductores de la maniobra que vamos a realizar. También está la versión del que se olvida quitarlos.   Deslumbrar El gran clásico. ¿A quién lo le ha pasado alguna vez? Unas veces porque se montan lámparas más potentes que las recomendadas por los fabricantes, y otras porque no quitamos las largas, el caso es que molestamos tanto al que tenemos delante como al que viene de frente.   El listo Todos esperando pacientemente la cola en el atasco hasta que te llega el turno y viene el espabilao que se te mete en medio. Además de poco solidario puede provocar riesgos innecesarios.   El prisas Adelantar por la derecha, además de prohibido (excepto en determinadas maniobras), es muy peligroso y puede ser una temeridad. Los hay que prefieren correr el riesgo y comprometer al resto de conductores en lugar de perder unos segundos.   El roba parking Se trata de un desalmado especialmente desagradable que, surgiendo de la nada, te birla la plaza de aparcamiento por la que estabas esperando.   Me importan un bledo las rotondas Y es que entro u salgo por donde quiero sin respetar los carriles que están para eso. Parece que hay conductores que todavía no lo tienen claro (o no quieren tenerlo).   Pasarse de frena A veces apuramos tanto el ámbar del semáforo que corremos el riesgo de quedarnos en mitad del cruce y provocar un atasco monumental. ¡Y encima no sacamos ninguna ventaja! Al contrario, nos convertimos en la diana de las miradas furibundas del resto de...

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¿Cual es tu forma de conducir?

¿Cual es tu forma de conducir?

Recientemente, el escritor Tom Vanderbilt (del que es la primera vez que tenemos noticias) ha sacado a la luz una publicación que con el título Tráfico: ¿por qué conducimos de la forma en que lo hacemos y qué dice de nosotros? Analiza de manera entre cínica y sarcástica los tipos de conductores que existen. Para ello, se fija en la manera en la que cogemos el volante y nos sentamos frente a él.   El resultado es diez perfiles diferentes que abarcan la mayoría de conductas que mostramos cuando arrancamos nuestro vehículo. Seguro que, para bien o par mal, te identificas con alguno de ellos. Y puede que darte cuenta te sirva para cambiar alguna de tus actitudes.   Perfeccionista. Todo lo tiene que hacer de la manera correcta. No se le olvida nunca poner el intermitente. Y, por supuesto, coloca las manos sobre el volante a las 10 y 10.   Minimalista. Lo suyo es hacer las cosas de la manera más simplificada posible. Sujeta el volante por la parte inferior y todavía le sobra una mano.   Cool. Ante todo, mucha calma. Condure recostado sobre el asiento y con una mano sobre la parte superior del volante. Seguramente no se desprenderá de sus gafas de sol.   Aventurero. Cualquier sitio es bueno para tomar un poco de riesgo. El coche también. Por eso apoya una mano en el interior del volante. Además busca los huecos inverosímiles de la carretera.   Pacificador. Por supuesto, sujeta el volante con ambas manos y suele ser un caballero (o dama) con el resto de conductores.   Jefe. Es líder y se nota. Su hora al volante son las ocho y veinte. Y, siempre que puede, toma el mando en la carretera.   Partidario. También es de los de las ocho y veinte. Pero en este caso con los puños hacia dentro. Quizás debería llamarse contorsionista.   Payaso. Lo suyo es hacer reír, aunque a veces, puede hacer sufrir al copiloto. ¿Cómo sujeta el volante? Con las rodillas.   Inseguro. Lo suyo es tener el cuerpo pegado al volante, no sea que el coche se le escape. Y los codos, por la falta de espacio, súper flexionados.   Excavadora. Debe tener problemas con la percepción del espacio porque sujeta el volante con una mano y la otra la coloca...

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¿Es peor el combustible de las gasolineras low cost?

¿Es peor el combustible de las gasolineras low cost?

Cada vez que tenemos que llenar el depósito de nuestro vehículo nos entra cierto dolor en el bolsillo. Y sobre todo cuando lo hacemos en épocas de mucho tráfico, como son las vacaciones de verano. Por arte magia, sabemos que durante estos días, tendremos que pagar unos céntimos más por cada litro que hace unas semanas. Es lo que llamar la ley de la oferta y la demanda. Afortunadamente, desde hace ya unos años, empezaron a proliferar las llamadas gasolineras low cost, con unos precios sensiblemente inferiores a los de las grandes marcas. Se trata generalmente de instalaciones vinculadas a grandes centros comerciales como Carrefour y Alcampo y en las que podemos encontrar unos precios que nos compensarán hacer unos kilómetros de más para ahorrarnos unos euros. No obstante, desde su aparición siempre ha habido una sombra sobre si alimentar el depósito de nuestro vehículo en estas gasolineras podría estar dañando su motor y, por ende, costarnos más caro a la larga. Y posiblemente las grandes marcas del sector han alentado estas dudas. Pero parece que los conductores podemos estar tranquilos. Según la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) todos los carburantes que se comercializan en nuestro país están obligados a cumplir con las especificaciones que marca la legislación comunitaria, una norma de mínimos que garantiza su calidad. Otra cosa es que, las petroleras añadan aditivos que hagan que los motores puedan funcionar mejor, de manera más limpia o con un rendimiento superior, lo que explicaría (en parte) la diferencia de precio. Además, las low cost se defienden explicando que realizan análisis, tanto internos como externos, sobre la calidad de los carburantes que ponen a la venta y que las compras las hacen en grandes cantidades y a compañías petrolíferas relevantes a nivel nacional e internacional. En resumen, buscar las gasolinas más baratas, siempre que el establecimiento cumpla con la legislación vigente, puede significar renunciar a ciertos aditivos que mejoran el funcionamiento pero nunca van a suponer un daño a nuestro...

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