Recomendaciones frente a un atasco

Recomendaciones frente a un atasco

Con la llegada del mal tiempo, es más habitual que nos encontremos con los temidos atascos en la carretera. Los días de lluvia incrementan de manera evidente los accidentes y estos producen los atascos. Lo ideal sería poder huir de ellos (los navegadores e incluso la información radiofónica pueden ser una buena ayuda) pero cuando ya no hay remedio, es importante seguir una serie de consejos que nos harán más llevadera esta procesión. La primera recomendación es evitar caer en la tentación de cambiar de carril. Siempre vamos a tener la sensación de que el nuestro es el que menos avanza, pero se trata en la mayoría de los casos, de una percepción errónea. Además, estos cambios lo que provocan es una mayor ralentización general y un mayor estrés. Permanecer en el mismo carril nos ayudará (dentro de lo posible) a mantener una conducción mucho más relajada. También es importante mantener la distancia de seguridad. Respetarla en un atasco, cosa que pocas veces se hace, evitaría la gran cantidad de pequeños impactos que se producen por este motivo. Los cambios imprevisibles, tan de repente se avanza como se detienen los coches, hace imprescindible estar lo más alerta posible. En un atasco, además de nuestra paciencia, el mayor afectado es el embrague. Por tanto, es mejor pisarlo lo menos posible y mantener la palanca en punto muerto. Así lo haremos sufrir menos y prevendremos posible roturas o averías similares. El atasco nos hace olvidar también la importancia de señalizar las maniobras. Ya sea por la errónea sensación de que no es necesario, o porque no queremos dar pistas a los demás conductores, prescindimos en ocasiones de una acción que es fundamental y obligatoria cuando nos encontramos frente al volante. Por último, cuando estemos en un atasco hay tres consejos que debemos poner en práctica: paciencia, paciencia y...

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Consejos para conducir de forma segura en Navidad

Consejos para conducir de forma segura en Navidad

Llega la Navidad, con sabor a mazapán, pero también con las carreteras llenas de coches que trasladan a las familias a celebrar estas entrañables fechas. La densidad de tráfico, el mal tiempo y las prisas por llegar cuanto antes, se convierten en un cóctel muy peligroso. Si a eso le añadimos las digestiones pesadas de la comida y el alcohol, la luz de alarma puede y debe dispararse para no hacernos bajar la guardia. Vamos a realizar un breve repaso por las precauciones, mecánicas y de comportamiento, que deberíamos mantener durante nuestros desplazamientos navideños con el fin de poder disfrutar plenamente de estos días. Por supuesto, es obligatorio hacer una completa revisión de nuestro vehículo. Es primordial comprobar el estado de los neumáticos (tanto la presión como el nivel de desgaste), de los frenos y de las llantas. Otros aspectos a tener en cuenta son el estado de los limpiaparabrisas y lo diferentes niveles: anticongelante, aceite… Antes de salir es conveniente llevar el depósito de combustible lleno, en previsión de que nos quedemos atascados por las inclemencias del tiempo y, por supuesto, un teléfono móvil con la batería cargada. Como hemos hecho referencia más arriba, un aspecto fundamental al que hay que prestar atención es el consumo de alcohol al volante. La mayoría de los accidentes que se producen a altas horas de la madrugada se debe a personas que han bebido. Por ello, una iniciativa interesante es designar a un conductor que no pueda probarlo. Por supuesto, es importante llevar puesto el cinturón de seguridad, respetar los límites de velocidad y tener paciencia ante las adversidades que nos podamos encontrar en la carretera. Aunque sea de día, es recomendable también llevar encendidas las luces cortas para que nos vean el resto de los conductores. Todo el Equipo de Sergetrans te desea un Feliz...

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Cómo usar las luces antiniebla

Cómo usar las luces antiniebla

La niebla es un fenómeno meteorológico que se produce cuando se forman nubes muy bajas, a nivel del suelo, que están compuestas por pequeñas partículas de agua que permanecen en suspensión. Su principal característica es la drástica reducción de visibilidad, lo que entraña un mayor riesgo de sufrir algún tipo de accidente al volante. Hoy en día, todos los coches vienen equipados con faros antiniebla, tanto delanteros como traseros. Los segundos, al contrario que los primeros, son obligatorios. Los antinieblas delanteros son una  luz muy brillante que busca iluminar lo que tenemos justo delante. Su escaso alcance las hace inútiles para iluminar la vía cuando no hay niebla. Los antinieblas traseros también son muy luminosos y su objetivo es que nos divise el vehículo que viene detrás de nosotros. Si se utilizan con buena visibilidad pueden confundirse con las luces de freno e, incluso, molestar a otros conductores. Las luces antiniebla solamente deben utilizarse en condiciones de baja visibilidad: niebla, tormentas, lluvia muy intensa, nevadas o tormentas de polvo. Utilizarlas en otras situaciones puede ser sancionado con una multa de 200 euros, según la Dirección General de Tráfico. Por consiguiente, debemos estar alertas y desconectarlas en caso de que las condiciones meteorológicas mejoren la visibilidad de la carretera. Errores al conducir con niebla Cuando conducimos con niebla debemos evitar utilizar las luces largas, ya que se reflejan en las microscópicas gotas de agua y dificultan aún más la visibilidad. La falta de referencia para saber si vamos demasiado deprisa, nos hace en ocasiones conducir por encima del nivel de seguridad. Esta acción puede deberse al agobio que producen los bancos de niebla y las ganas de dejarlos atrás lo más rápidamente posible. La poca visibilidad puede llevarnos a detener el coche. Pero nunca deberíamos hacerlo en lugares donde puede estorbar la circulación de otros vehículos, como es el caso del arcén de la carretera. Con niebla aumentan las posibilidades de colisión por lo que es más imperativo mantener la distancia de seguridad con el vehículo que nos...

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Llega la nieve. ¿Te gusta conducir?

Llega la nieve. ¿Te gusta conducir?

Por fin llegaron las tan deseadas nieves para unos (los niños, principalmente) y tan temidas para otros (los conductores). Después de invierno en el que la lluvia ha brillado por su ausencia, media España se ha despertado cubierta de un manto blanco. Y a pesar de lo bonito que es, lo cierto es que complica mucho la conducción. Vamos a repasar una serie de consejos básicos para enfrentarnos con éxito a las inclemencias temporales que nos esperan durante estos días (o semanas), o lo que es lo mismo, conducir con nieve. En primer lugar, lo mejor es evitar desplazarte con tu vehículo por las zonas conflictivas como puertos de montaña y redes de carreteras secundarias. Obviamente es importante salir con un pack completo de invierno: mantas, guantes, algo de comida, agua, el móvil cargado, una linterna…, y por supuesto las cadenas del coche. Pero no vale simplemente con llevarlas, hay que saber ponerlas. Y aunque no es algo complicado, sí resulta laborioso si no se ha hecho antes y tenemos que hacerlo con frío y con copos de nieve cayendo a nuestro alrededor. Por eso no está demás, practicar el montaje de las cadenas en algún momento. Y procura llevar el depósito lo más cargado posible para que el coche pese más y no te quedes sin calefacción. Otro tema crucial es la visibilidad. Antes de desplazar nuestro vehículo deberemos quitar la nieve y el hielo del parabrisas, el cristal trasero y los laterales. Para ello, nada mejor que utilizar un rascador. Si tenemos una capa fina de hielo también podemos optar por verter un poco de alcohol. Pero nunca, agua caliente porque la diferencia de las temperaturas puede romper el cristal. No debemos olvidar tampoco retirar la nieve de los faros. Una vez que comencemos a movernos debemos desarrollar una conducción suave y sin movimientos bruscos. La clave es mantener la calma en todo momento y no desviar nuestra atención del asfalto. Si tenemos que realizar subidas, las haremos en marchas largas, mientras que para los descensos usaremos marchas cortas. Por último, utiliza las rodadas de otros coches y modera (mucho) la velocidad. Por si algo no te queda claro, puedes ver este breve vídeo publicado por la DGT:...

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Conducir en invierno

Conducir en invierno

El invierno probablemente es, debido a las condiciones meteorológicas, la peor estación para conducir por las carreteras. Vamos a hacer un repaso a los problemas que nos pueden surgir en las vías y cómo debemos enfrentarnos a ellos, para conducir en invierno de forma segura. Viento Las rachas de viento fuerte pueden desplazar el vehículo o hacer que vuelque. Lo mejor es reducir la velocidad porque el efecto del aire disminuye, sujetar el volante con fuerza y tener mucho cuidado con el paso de zonas protegidas a desprotegidas, y viceversa. Y sobre todo prestar mucha atención a la hora de adelantar vehículos voluminosos. Lluvia El momento más delicado es cuando comienza, ya que el agua se mezcla con la suciedad de la calzada, el aceite y otros restos, creando una superficie muy resbaladiza. Y, por tanto, peligrosa. Es conveniente mantener una cierta distancia con el resto de vehículos para evitar el efecto spray, que se produce con el agua que evacúan los neumáticos y que reduce sensiblemente la velocidad. Cuando llueva, encienda las luces de cruce aunque sea de día, tanto para ver mejor como para ser visto por el resto de conductores. Es importante anticipar el inicio de las frenadas y hacerlo siempre con el volante recto, con lo que aprovecharemos la máxima capacidad de retención del vehículo Ventile el interior del vehículo con el aire acondicionado y la calefacción para evitar que los cristales se empañen, cosa que ocurre por la diferencia de temperatura y la humedad. Nieve Iniciar la marcha en segunda, para evitar que se transmita la potencia del motor con excesiva brusquedad. Reduzca la velocidad lo máximo posible para contrarrestar la falta de adherencia. Use marchas largas y gire el volante con suavidad, revolucionando el motor lo menos posible. Utilice las huellas que han dejado los coches que han pasado antes que el suyo. Extreme la precaución en las zonas de sombra, ya que la nieve probablemente se haya convertido en hielo, lo que hace más peligrosa, si cabe, la conducción. Niebla Encienda inmediatamente las luces de cruce y las antiniebla. No use las luces largas, porque con ellas se ve peor, debido a las gotas de agua que hay en suspensión. Disminuya la velocidad y aumente la distancia de seguridad con el vehículo que le...

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